MiCA: El Reglamento que puede frenar la innovación cripto en Europa
- Franco Fernandez
- 6 nov 2025
- 7 Min. de lectura
Como ya es sabido, tras varios años de negociaciones, entró plenamente en vigor el Reglamento MiCA (Markets in Crypto-Assets) el 30 de diciembre de 2024, convirtiendo a Europa en la primera jurisdicción importante en regular de forma integral los criptoactivos.

¿Qué busca MiCA?
Que en los 30 países del Espacio Económico Europeo haya las mismas reglas para las actividades cripto más habituales:
emisión de tokens,
funcionamiento de plataformas de intercambio,
servicios de custodia/monederos,
y, muy especialmente, las stablecoins.
Cuál es el cambio de verdad
Hasta ahora, las empresas tenían que planificar cómo operar en función de las normas locales de cada país europeo. Pero con el Reglamento MiCA, cualquier empresa que quiera ofrecer servicios de criptoactivos en la UE podrá solicitar una licencia como CASP (Crypto-Asset Service Provider) y obtener un “pasaporte europeo” que le permita operar en todo el Espacio Económico Europeo.
Y esa licencia no es simbólica. Exige cosas más propias de la banca que de una startup cripto:
capital y recursos propios mínimos,
gobierno y controles de riesgo,
información transparente en el whitepaper,
y quedar bajo supervisión de la autoridad financiera del Estado miembro.
Stablecoins bajo MiCA: el punto más sensible
Además, dentro de MiCA hay un objetivo muy claro: las llamadas “monedas referenciadas” (las stablecoins ligadas al dólar, al euro o a una cesta de activos). Son las que más rápido pueden escalar y, por tanto, las que más pueden molestar a un banco central.
A partir de ahora, para emitir una stablecoin en la UE ya no vale montar una estructura cripto cualquiera. Se exige:
ser entidad de dinero electrónico o banco autorizado en la UE,
tener reservas reales, segregadas y auditadas,
y asumir límites de volumen/emisión cuando pueda haber riesgo para la estabilidad financiera.
¿Por qué tanta presión sobre las stablecoins?
Y esto no es casual. El Banco Central Europeo llevaba tiempo viendo que la mayoría de stablecoins grandes nacen fuera de la UE y, encima, están referenciadas al dólar. Desde su punto de vista, dejar circular alegremente un “dólar cripto” en Europa mientras ellos están impulsando su propio euro digital (CBDC) era perder terreno. MiCA viene, entre otras cosas, a recuperar ese control.
MiCA como respuesta a los escándalos cripto
Hay también un motivo de imagen. Después de los fraudes, las quiebras y todo el espectáculo de 2022 (FTX, proyectos que se desplomaron, clientes que se quedaron sin fondos), la UE necesitaba dejar claro que ese tipo de situaciones no iban a repetirse en su mercado. MiCA sirve justo para eso: subir el listón, poner más supervisión y reducir al mínimo el espacio para proyectos opacos.
Pero, pasada la euforia de ser “los primeros del mundo”, la aplicación de MiCA en 2025 está resultando un trago amargo para buena parte del sector cripto europeo, especialmente para las startups y empresas de tamaño medio.
El reglamento dio un margen transitorio (hasta finales de 2025 en algunos supuestos) para que las empresas existentes soliciten sus licencias CASP, pero entre la burocracia y el coste del cumplimiento, ese respiro se está convirtiendo en una carrera de obstáculos.
A comienzos de 2025 los datos eran, como mínimo, preocupantes: de los más de 3.000 proveedores de criptoactivos registrados en la UE, solo unas pocas decenas habían conseguido realmente la nueva autorización bajo MiCA. De hecho, hacia marzo de 2025 únicamente 22 empresas habían sido aprobadas: 12 como CASP y 10 como emisores de tokens de dinero electrónico. La inmensa mayoría seguía atascada en trámites o ni siquiera había iniciado el proceso, enfrentando la posibilidad de tener que cesar operaciones si no logran la aprobación a tiempo.
No solo es culpa de las empresas: los supervisores iban tarde
Esta situación no se explica solo por las empresas. También pesa el ritmo administrativo de varios supervisores nacionales: en algunos países ni siquiera se había designado a tiempo la autoridad responsable de MiCA o no se habían publicado aún las guías técnicas para pedir la licencia.
Un mercado a dos velocidades
Para mediados de 2025 empezó a dibujarse un escenario a dos velocidades. Por un lado, un grupo reducido de empresas sí consiguió adaptarse. Hacia julio de 2025, unas 53 entidades habían obtenido ya la codiciada licencia única europea: ahí estaban los grandes exchanges internacionales (Coinbase, Kraken, Bitstamp, OKX) y también algunas entidades financieras y fintech que habían decidido meterse en cripto, como BBVA en España o la propia Robinhood.
Alemania y Holanda lideraban en número de aprobaciones, mostrando un mayor compromiso en acelerar los permisos.
Binance y Tether: por qué MiCA también les cuesta a los grandes
Pero, al mismo tiempo, llamaba la atención quién no estaba: no aparecía Binance (el mayor exchange del mundo) ni tampoco Tether, la emisora de la stablecoin USDT. Es decir, el núcleo duro del mercado global seguía fuera del cuadro europeo.
¿La razón? Estas gigantes se han topado con serios escollos para cumplir MiCA. En el caso de Tether, las exigencias de transparencia la dejan en una posición incómoda: lleva años diciendo que publicará una auditoría completa de las reservas que respaldan el USDT y, en la práctica, solo ha enseñado atestaciones parciales
Bajo MiCA, esa opacidad es un problema grave, y las autoridades europeas básicamente no le darán licencia hasta que presente una auditoría independiente – algo que Tether dice querer hacer, pero ni las Big Four quieren arriesgar su reputación auditándola tras tantos escándalos cripto.
Por su parte, Binance arrastra un historial de tropiezos regulatorios en Europa: en 2023-24 tuvo que retirar solicitudes de licencia o cerrar operaciones en países como Alemania, Holanda o Chipre ante la presión de los supervisores. Incluso está bajo investigación en Francia por posible lavado de dinero.
Con ese contexto, no es sorprendente que no haya logrado aún la “bendición” MiCA. Este vacío de Binance y Tether evidencia que hasta los titanes cripto están teniendo dificultades para adaptarse a las “exigentes medidas de gobierno corporativo y transparencia” que demanda la normativa.
Y mientras, los exchanges que sí cumplen han debido hacer cambios drásticos en su operativa: por ejemplo, Binance y Kraken deslistaron a partir de 2024-25 varias stablecoins y tokens no conformes con MiCA (incluido suspender trading de USDT para europeos) para evitar incumplir las nuevas reglas.
El coste de cumplimiento golpea más a los pequeños
La cara B es el coste de cumplimiento para los pequeños: MiCA impone capitales mínimos (50k/125k/150k €) y una carga operativa que sí puede favorecer a incumbentes frente a startups. Hay señales de que parte del talento y proyectos buscan otros mercados más ligeros, aunque el “éxodo” aún no está empíricamente cerrado. Dicho esto, la UE ha habilitado vías pro-innovación (régimen piloto DLT y el European Blockchain Regulatory Sandbox) y España mantiene un régimen transitorio hasta 31/12/2025 antes de exigir licencia MiCA plena. El resultado real dependerá de cómo apliquen los supervisores y de si se ajustan cargas para pymes sin rebajar garantías.
Las cifras empiezan a reflejarlo: según Coincub (con datos de LinkedIn y Web3.Career), las ofertas de empleo que mencionan blockchain/cripto en la UE pasaron de más de 100.000 en 2022 a menos de 10.000 a inicios de 2025, una reducción del 90%. Mientras EE. UU. tocó fondo en 2023 y repuntó en 2024-2025, Europa sigue rezagada. El hiring se ha concentrado fuera de la UE y en pocos actores grandes dentro del bloque.
El capital riesgo también se echó atrás. Después del pico de 5,7 mil millones de dólares invertidos en startups cripto europeas en 2022, la financiación se desplomó en 2023-24 y muchos fondos prefirieron mover el dinero a EE. UU. o Asia, donde ven un entorno menos cargado de requisitos. Cada vez más inversores describen Europa como un terreno poco amable para montar cripto por el peso regulatorio.
No es raro que cada vez más emprendedores cripto europeos estén sacando sus proyectos a jurisdicciones más amigables: Estados Unidos (con estados que dan más claridad), el Reino Unido o Suiza (marcos más flexibles) y, sobre todo, los hubs de Oriente Medio y Asia como Singapur, Hong Kong o Dubái, que se están vendiendo directamente como centros cripto.
Esta salida de talento, lo que muchos ya llaman la fuga de cerebros cripto, empieza a preocupar incluso a las propias autoridades europeas, porque el perfil que se va es el que más les interesa retener: jóvenes especialistas en blockchain que encuentran fuera mejores salarios y mercados más dinámicos.
La paradoja regulatoria de la UE
La paradoja regulatoria es palpable: MiCA se diseñó para proteger a los usuarios y la integridad del mercado con reglas comunes en la UE. Pero, durante el periodo transitorio, los supervisores han avisado de que las protecciones MiCA no alcanzan a los servicios aún no autorizados, lo que puede dejar a clientes desprotegidos si múltiples proveedores cierran a la vez al no superar la autorización.
En España, la ventana crítica llega con el fin del transitorio el 30/12/2025 (en otros Estados miembros puede extenderse hasta el 01/07/2026). En paralelo, para quienes sí obtienen licencia, MiCA obliga a segregar y salvaguardar activos de clientes, tramitar quejas y contar con un plan de cierre ordenado, pensado justo para evitar que un cese abrupto deje fondos “en el limbo”. El riesgo de “exit scam” no desaparece (sobre todo fuera del perímetro autorizado), pero el marco reduce su probabilidad e impacto si la supervisión se aplica con rigor.
Un cierre masivo de empresas cripto en la UE no solo significaría pérdidas para inversores, sino un alud de litigios y quiebras que saturarían tribunales y minarían aún más la confianza en el sector. En última instancia, Europa podría quedarse sin jugar un papel relevante en la próxima oleada de innovación financiera. Ya se habla de que la UE arriesga “quedar fuera del listado de hubs globales de innovación” en cripto si mantiene este rumbo.
La UE camina una línea fina entre ser guardián y ser verdugo de la innovación. Sus leyes masivas y de alcance sin precedentes despiertan curiosidad y admiración por su audacia, pero también críticas feroces que rayan en el odio hacia lo que algunos perciben como una “eurocracia” reguladora miope. ¿Logrará Europa el equilibrio? El año 2025 marcará apenas el inicio de este experimento. Si el AI Act consigue que florezca una IA europea segura sin espantar a los genios creativos, y si MiCA logra limpiar el mercado cripto sin extinguirlo, la UE habrá reivindicado su modelo. Si no, podríamos ver una Europa orgullosa de sus leyes, pero viendo la fiesta tecnológica desde fuera, habiendo guillotinado su propio futuro innovador en nombre de la protección. En palabras de un grupo empresarial europeo, “el enfoque actual amenaza la posición global de Europa” – la pelota está en el tejado de los reguladores para demostrar lo contrario, ajustando donde haga falta, antes de que sea demasiado tarde.



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